Prioridades

De niños gozábamos de tiempo en abundancia, parecía que teníamos tiempo de sobra para hacer lo que queríamos, sin embargo a medida que vamos creciendo notamos que el día ya no nos alcanza para nada, como si los días fueran más cortos.

Terminamos utilizando la famosa frase “no tengo tiempo” como excusa para no hacer lo que sabemos que debemos hacer. Es más, creemos que decirlo en estos días resulta aceptable porque los demás van a pensar que somos personas ocupadas y por lo tanto importantes.

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