Redimiendo el tiempo

Cuando era un niño en la escuela primaria, la gente a menudo me preguntaba, “¿Cuál es tu materia favorita?” Invariablemente mi respuesta era una de dos cosas. Yo decía, “recreo” o “educación física (gimnasio)”. Mi respuesta reveló mis más profundas predilecciones. Yo prefería jugar, a trabajar. De hecho, mi reflexión filosófica naciente con respecto a las preguntas cósmicas de “¿Por qué?” ocurrieron cuando hice un juego de caminar a la escuela en la punta de los pies a lo largo de un largo camino, fingiendo que era un equilibrista en un circo.

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