Productividad Personal

Una de las palabras que con mayor frecuencia escuchaba en mi lugar de trabajo (sobre todo si había mucho trabajo, lo cual era casi siempre) era estrés. Por alguna razón el tener mucho trabajo por hacer o muchas tareas pendientes se traducen en esta sensación de tensión en ambientes laborales.

Sin embargo, fuera de la oficina he notado que la vida cotidiana no está muy lejos de esto. Los quehaceres diarios en el hogar, pagar facturas, asistir a citas médicas, planificar vacaciones familiares, ir a reuniones de padres de familia en el colegio de nuestros hijos, y un largo etcétera, son cosas que también pueden traer estrés a nuestras vidas.

Aunque sabemos que en Dios tenemos descanso, no podemos simplemente desconectarnos de la realidad en la que vivimos día a día. Tenemos compromisos y responsabilidades aquí y eso no se puede ignorar.

Todo lo anterior se agrava cuando hacemos muchas cosas pero sentimos que eso no era lo más importante que debíamos haber hecho en un principio.

 

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