Eficacia y Eficiencia

Lo primero que alguien podría pensar cuando se le habla de productividad es que esta se trata de hacer muchas cosas, de producir más en menos tiempo y haciendo el menor gasto de recursos. Y aunque esto en sí no está mal el problema de este pensamiento es que podemos terminar haciendo las cosas que no deberíamos haber hecho en un principio.

Una de mis historias favoritas de la Biblia es la de Marta y María:

“Mientras iban ellos de camino, El entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Y ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos; y acercándose a El, le dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada.” (Lucas 10:38-42 LBLA)

Marta estaba haciendo muchas cosas, pero ninguna de ellas era importante en ese momento porque ¡Jesús estaba en su casa de visita! En cambio, María sí estaba sacando provecho de la ocasión, estaba sentada a los pies de Jesús escuchando atentamente lo que Jesús tenía para decirles.

Definiendo la eficiencia y la eficacia

La eficiencia se trata de usar de la mejor manera posible los recursos disponibles para buscar el resultado más óptimo, mientras que la eficacia tiene que ver con la consecución de los resultados esperados, con dar en el blanco.

Te lo voy a poner en palabras más simples: la eficiencia tiene que ver con cómo hago las cosas y la eficacia con qué cosas debo hacer.

Martha estaba haciendo un uso eficiente de su tiempo. Ella se estaba haciendo cargo de todos los preparativos mientras Jesús estaba de visita. Por otro lado, María estaba siendo efectiva con su tiempo. Ella estaba haciendo lo único realmente necesario en ese momento, escuchar de manera atenta las palabras de Jesús.

Entonces ¿cuál es mejor?

La productividad tiene que ver tanto con la eficiencia como con la eficacia. Necesitamos administrar nuestro tiempo, habilidades, recursos y dones, sacando todo el provecho posible de estos en la vida que Dios nos ha dado (eficiencia), haciendo buenas obras para el servicio a otros, para la gloria de Dios (eficacia).

La eficacia debe primar sobre la eficiencia. Debe estar por encima del “hacer mucho”, porque de nada sirve hacer mucho cuando no hacemos lo que Dios quiere que hagamos. Como lo dice Peter Drucker:

“Nada es más improductivo que hacer más eficiente algo que no se debería haber hecho en un principio”

El hecho de que la eficacia esté por encima de la eficiencia no debe conducirnos a concentrarnos sólo en ella, porque como ya lo mencioné, entre más eficientes seamos con nuestro tiempo, habilidades, recursos y dones seremos más útiles para impactar la vida de otros haciendo buenas obras, para la gloria de Dios.

Dios quiera y seamos más productivos para Él, dándole el mejor uso a lo que Él nos ha dado para hacer lo que Él quiere que hagamos. Así viviremos una vida realmente productiva.

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