Business

Últimamente ha habido muchos cambios en el lugar donde trabajo. La compañía fue adquirida hace poco por una multinacional y uno de esos cambios fue la entrada de un nuevo CEO para llevar las riendas del negocio. Como buen líder, una de las primeras cosas que hizo fue empaparse del negocio y conocer de primera mano qué creíamos, nosotros los empleados, que estaba funcionando bien y que no.

Pronto nos llegó el turno, a mi y a mis compañeros de departamento,  de charlar con el CEO sobre estos temas. Rápidamente la conversación se centró en la cantidad de productos que teníamos en el mercado y cómo esto lo veíamos como algo bueno que nuestros competidores no tenían, sin embargo el CEO pensaba de manera diferente. La respuesta que nos dio fue muy distinta de la que todos esperábamos. Nos dijo: “Yo prefiero tener cinco productos y ser los mejores en eso, que tener 30 y no ser tan buenos con ellos.”

Muy Concentrados Para Verlo

Lo que él dijo es simplemente una aplicación más del viejo refrán que dice “el que mucho abarca, poco aprieta” y lamentablemente nosotros estábamos muy concentrados en hacer, hacer y hacer que nos habíamos olvidado de apuntar al objetivo para disparar certeramente.

Sucede también muchas veces en nuestra vida, queremos aprender a cocinar, aprender un nuevo idioma y entrar al nuevo gimnasio del barrio, pero al final de la semana no le damos la dedicación que se merece a cada una de estas actividades y terminamos desistiendo de todas por los pocos resultados que vemos.

Esto me enseñó que no se trata de hacer mucho, se trata de enfocarnos en las cosas realmente importantes y entonces haremos mucho.