estas ocupado

¿Perezoso? Yo no. Estoy ocupado. Me despierto temprano, me voy a dormir tarde. Mi horario está lleno de principio a fin. Me encanta lo que hago y me encanta que las cosas se hagan. Ataco una lista de tareas diarias con la misma intensidad que juego baloncesto. ¿Perezoso yo? ¡No lo creo!

O al menos no lo creía. Es decir, hasta que leí la diferencia entre estar ocupado y ser productivo me di cuenta de la frecuencia con que mi “estar ocupado” era una expresión de pereza, no de diligencia.

Ahora no recuerdo quién fue el primero en señalarme estos puntos. Pero la idea de que podía estar al mismo tiempo ocupado y perezoso; que podía ser un perezoso frenético; que mi ocupación no era inmune a la pereza, se convirtió en una visión que transformaba la vida y el trabajo.

Lo que aprendí es que:

  • Estar ocupado no significa que soy diligente
  • Estar ocupado no significa que soy fiel
  • Estar ocupado no significa que soy productivo

Reconocer el pecado de la postergación, y ampliar la definición para incluir el “estar ocupado”, ha hecho una alteración significativa en mi vida. El perezoso puede estar ocupado ―ocupado descuidando el trabajo más importante, y ocupado eliminando una lista de pendientes llena de tareas de importancia secundaria.

Al considerar nuestros horarios, tenemos infinitas opciones. Pero hay algunas prioridades y proyectos claros, derivados de mis roles asignados por Dios, que deben ocupar la mayor parte de mi tiempo durante una determinada semana. Y hay mil tareas de importancia secundaria que nos tientan a dedicar una cantidad desproporcionada de tiempo a completar una interminable lista de tareas pendientes. Y si somos perezosos, vamos a descuidar lo importante por lo urgente.

Nuestro Salvador entendió las prioridades. Aunque su ministerio público fue más corto que un mandato presidencial, dentro de ese tiempo completó todas Las obras dadas a Él por el Padre.

El Padre evidentemente lo llamó para sanar de enfermedades a un número limitado de personas, levantar de entre los muertos a un número limitado de cuerpos, y predicar un número limitado de sermones. Mientras Jesús miraba fijamente la copa de la ira de Dios, Él miró atrás en su trabajo de vida como completo porque Él entendido el llamado del Padre. No fue llamado a sanar a todos, levantar de entre los muertos a todos, predicar sermones copiosos, o escribir volúmenes de libros.

Aunque siempre debemos tener mucho cuidado al comparar nuestras responsabilidades con las prioridades mesiánicas de Cristo, en la encarnación entró en las limitaciones de la vida humana en esta tierra. ¹

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Así que recuerda, hay que tener en cuenta que podemos estar ocupados y al mismo tiempo ser perezosos ya que estar ocupados no significa necesariamente que estamos siendo productivos, porque así como Jesús, necesitamos entender cuáles son nuestras prioridades en esta vida.

¿Y tú? Estás ocupado o estás siendo productivo.

 

¹ Por C.J. Mahaney Usado con permiso del autor. Copyright 2009 Sovereign Grace Ministries. www.SovereignGraceMinistries.org