meta

El inicio de un nuevo año nos brinda la posibilidad de reflexionar en lo hecho el año pasado y de trazarnos nuevas metas a cumplir. Dedicamos un buen tiempo a pensar en las metas que queremos alcanzar en este nuevo año procurando que ellas sean retadoras y al mismo tiempo alcanzables. Tratamos de definirlas lo mejor posible para no fallar. Sin embargo en ocasiones tendemos a enfocarnos tanto en cumplir las metas que se nos olvida que importa más el cómo llegamos a ellas.

El título de este post contiene una frase que he escuchado muchas veces pero que hasta hace poco pude entender realmente su significado. Me encontraba leyendo mi libro número 12 de los 12 que me había propuesto leer a comienzos del año pasado. Ya diciembre estaba por finalizar y aún no acababa, así que en uno de esos momentos de “lucidez” pensé en aumentar la velocidad de lectura para alcanzar a cumplir la meta antes que finalizara el año.

Grave error.

Al aumentar la velocidad en que leía estaba sacrificando comprensión de lectura, lo que me puso a pensar ¿qué era más importante? cumplir una meta por cumplirla, o aprender cosas valiosas para mi vida a través de la lectura de libros edificantes.

La razón de existir de una meta

¿Te imaginarías correr toda una maratón sin saber cuándo has llegado a la meta? Sin una meta podríamos fallar en alcanzarla al pensar que ya falta poco cuando en realidad el camino es largo, o terminar haciendo más de lo necesario, por ejemplo corriendo más de los 42 km con la posibilidad de sufrir una lesión.

La meta nos indica cuándo hemos alcanzado lo que nos hemos propuesto. Ella actúa como un indicador de nuestro progreso y nos mantiene enfocados en lo que queremos alcanzar. Si un barco se aproxima a tierra, sin la guía de un faro ¿cómo sabe el capitán hasta dónde debe avanzar para no encallar?

Llegar es importante, pero cómo llegas es aún más importante.

Al proponernos metas debemos pensar también en cómo queremos alcanzarlas y evitar enfocarnos mucho en ellas. En mi caso estaba muy enfocado en leer 12 libros en un año, pero  por tratar de cumplir esa meta, sin saberlo estaba sacrificando comprensión de lectura. Estaba quitando el pilar que sostenía a la meta; la razón por la que me la había propuesto.

Después de reflexionar en esto terminé de leer los 12 libros en un tiempo de un año y 7 días. Aunque no conseguí cumplir la meta inicial, creo que gané muchas cosas. Aprendí mucho de esos libros. Entendí que vale la pena hacer las cosas bien aunque no seas el primero en acabar, que llegar de primero y luego darte cuenta que te han descalificado por usar atajos, y todo por estar enfocado en la meta en exceso.

En otras palabras, si vas a hacer algo, hazlo bien, y en ese sentido el viaje es más importante que el destino.