puntualidad

Cuando pienso en puntualidad no puedo dejar de pensar en uno de mis primeros jefes, no porque fuera puntual sino todo lo contrario, era impuntual en extremo.

Siempre que teníamos una reunión llegaba tarde. Cita con clientes, tarde. Reunión con gerencia, tarde.

La verdad nunca le pregunté por qué siempre llegaba tarde a todo, quizás no tenía la confianza o la pregunta en sí le resultaría inapropiada, no lo sé. Lo cierto es que la imagen que me quedó de él fue de una persona sin compromiso y alguien con quien no podía contar.

Yéndonos ahora al presente.

Tengo un compañero de trabajo que siempre (en serio, siempre) llega tarde a trabajar. A eso de las 8:30am está llegando sabiendo que entramos a las 8:00am. Varias veces le han llamado la atención pero aun así lo sigue haciendo.

Hace unos días le pregunté por qué llegaba siempre tarde viviendo tan cerca. Su respuesta me dejó atónito. Me contestó:

“No lo sé, el tiempo se me va volando, me levanto siempre a las 6:00am y cuando vengo a ver ya se me hizo tarde.”

En ese momento solo nos reímos y continuamos con nuestro trabajo.

A nadie le gusta esperar

¿Te has comunicado al Call Center de una empresa?

Hoy precisamente estuve llamando a uno para una reclamación y el conmutador me informaba que el tiempo de espera aproximado ¡era más de una hora! No puedo imaginarme a una persona que diga “¡qué bien, una hora esperando!” ¿Verdad?

A nadie le gusta esperar, pero aun así esperamos a que el microondas caliente nuestra cena, esperamos en la fila del banco hasta que nos toque el turno y esperamos por un asesor del Call Center a que nos atienda, así que suficiente espera tenemos que soportar con las actividades de nuestro día a día para tener que tolerar adicionalmente la espera de alguno que nos llega tarde por su falta de puntualidad.

Una imagen negativa

¿Te imaginas llegar tarde a una entrevista de trabajo?

Independientemente de la excusa que tengas, la primera impresión que habrás dejado será una muy mala.

Cuando hablamos de alguien que no es puntual lo relacionamos con falta de compromiso, falta de responsabilidad, desorden y pereza… Es un mal hábito que hay que evitar a toda costa; Una imagen negativa que mostramos a todo aquel que le fallamos en llegar a tiempo, que no solo afecta nuestra imagen sino también considera poco valioso el tiempo de las demás personas.

¿Qué podemos hacer?

Si de pronto te pareces a alguno de mis compañeros o eres uno de ellos, no te preocupes, puedes mejorar tu puntualidad siguiendo los pasos a continuación:

  1. Ten claro a qué hora es tu compromiso.
  2. Calcula el tiempo de desplazamiento desde tu lugar de salida a tu lugar de llegada. Si no lo sabes, traza la ruta en Google Maps y selecciona el tipo de transporte, Google hará el resto.
  3. Si usas transporte público ten en cuenta el tiempo de desplazamiento hasta la parada, y el tiempo de espera para que tu transporte pase por ti.
  4. Calcula el tiempo que tardas en estar listo.
  5. Resta los anteriores tiempos a tu hora de compromiso y tendrás la hora en la que debes empezar a alistarte.

He tratado de hacerlo lo más general posible. El principio básico es restar los tiempos de tus actividades a la hora de tu compromiso para así obtener la hora debes empezar a alistarte. Eso sí, te recomiendo que al pensar en el tiempo que gastas en cada una de estas actividades seas lo más realista posible.

También debo decir que este método suena obvio y sencillo, pero créeme, muchos prefieren simplemente salir 30 minutos antes confiando que llegarán a tiempo.  

Recuerda, la puntualidad demuestra compromiso y confianza y tiene mucho que ver con la administración que le damos a nuestro tiempo, con cuán ordenados y organizados somos.

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Te animo a que pruebes este método y nos dejes tu experiencia en los comentarios. Quizás al principio las cuentas no te den y es posible que llegues un poco tarde a tus compromisos, pero tranquilo, con el tiempo lograrás perfeccionar este método.