promociones

Algo que me gusta hacer de vez en cuando es buscar descuentos o promociones para así poder ahorrar algo de dinero. Aunque no todas las promociones que encuentro son buenas, las que sé que en realidad son buenas no siempre las termino comprando.

No todo lo que brilla es oro

Hace unos días me encontraba en Internet cuando me encontré con una promoción que a mi parecer era muy buena, un Smartwatch de una marca reconocida con 50% de descuento. ¡¿50% de descuento?! ¡Debería correr a comprarlo! – me dije a mi mismo -, pero antes de abalanzarme sobre mi billetera para sacar la tarjeta de crédito me puse a pensar si lo que iba a comprar era útil y necesario y si iba a darle un buen uso en mi día a día.

¿Has comprado algo sólo porque estaba en promoción?

Una vez un compañero de trabajo me contó que había aprovechado un gran descuento en máquinas para hacer ejercicio. Él sin pensarlo dos veces había comprado una para aprovechar el descuento del 40%.

Luego de esta “gran compra” efectivamente empezó a hacer ejercicio regularmente, pero al cabo de unos meses ya dejaba de hacer ejercicio hasta que dejó de utilizar la máquina. Hoy en día la usa literalmente para colgar toallas y dejarlas a secar.

Para explicarme mejor, déjame hacerte la siguiente pregunta:

  • ¿Comprarías un Smart TV 3D de $2000 USD que se encuentra en oferta por tiempo limitado y con 30% de descuento?

Si solo nos basamos en el porcentaje de descuento diríamos que SÍ sin pensarlo, pero la cuestión real es, ¿necesito otro televisor? ¿Debo cambiar el que tengo actualmente? ¿Hay algún beneficio relevante para mí en el cambio? Probablemente es suficiente con el televisor que actualmente tengo.

Verás, muchas veces aunque un producto tenga un gran descuento (o al comprarlo “regalen” otra unidad), no se trata de si es buena o no la promoción, sino de si en realidad necesito o me va a ser de utilidad lo que estoy comprando en promoción.

La realidad de las promociones

Comúnmente se cree que la razón para comprar algo es porque está en promoción, cuando en realidad esto es lo que los negocios quieren que pensemos. Ellos quieren que compremos porque está en promoción. O sino mira lo que ocurre en Estados Unidos con el Black Friday. Son avalanchas de personas desesperadas por aprovechar las promociones y muy seguramente más de la mitad de esas personas en realidad no necesita lo que con tantas ansias luchan por comprar.

Así que la próxima vez que veas un producto o servicio en promoción, detente un momento, respira profundo y pregúntate: si eso no tuviera descuento, ¿aún estaría pensando en comprarlo? Muchas veces es mejor comprar algo necesario y útil a precio normal que comprar algo innecesario e irrelevante a precio rebajado ya que en últimas terminarás sacándole más provecho a lo que realmente necesitas.