puntualidad

Cuando pienso en puntualidad no puedo dejar de pensar en uno de mis primeros jefes, no porque fuera puntual sino todo lo contrario, era impuntual en extremo.

Siempre que teníamos una reunión llegaba tarde. Cita con clientes, tarde. Reunión con gerencia, tarde.

La verdad nunca le pregunté por qué siempre llegaba tarde a todo, quizás no tenía la confianza o la pregunta en sí le resultaría inapropiada, no lo sé. Lo cierto es que la imagen que me quedó de él fue de una persona sin compromiso y alguien con quien no podía contar.

Seguir leyendo